Trace of The Tide
“Siempre he deseado escuchar el sonido de barcos y navíos que llegaran desde todas partes del mundo para atracar en el puerto de Gaza. Nunca he perdido la esperanza; el mar siempre nos sorprende con tantas cosas.
Trace of The Tide
Arco de triunfo
Allí solía refugiarme bajo él,
recibiendo por la puerta del mar
las brisas de la tarde,
cargadas de alfabetos de orgullo.
Y aunque la noche cayera sobre nosotros,
desde la oscuridad veía el rostro de mi amada,
lavado por el rocío del día.
Despacio, ella me hablaba,
su voz llevaba los detalles del amor,
y el horizonte estaba prometido a una hora
preñada de los colores de la alegría.
No derribéis sus arcos, vosotros que los profanáis.
Gouraud no volverá.
Mil Maysalunes, y otros mil, os esperan.
¿Acaso no lo veis?
Sobre Trace of The Tide, dice:
“Llora con la voz de un niño que se ahoga, saludando a quienes pasan rumbo a Trace of The Tide.
Nada se parece a mi casa, con las ventanas rotas, el viento azotándola y las cortinas volando. Cuando me abandonó, comprendí que la casa es aquello que llevas dentro de ti al partir.
Sobre Trace of The Tide, dice:
“Trace of The Tide es un común que se forma a partir de la huella de lo dual:
entre lo humano y lo más-que-humano;
una abertura que devuelve a la humanidad la posibilidad de estremecerse;
un espacio fuera del circuito de los binarismos;
una extensión donde el léxico de los sinónimos se abre sobre el polvo de los opuestos;
una pradera inmensa de posibilidades inagotables.
Un horizonte vivo donde la creación se mueve, la posibilidad toma forma y vuelve a transformarse entre las historias y la mujaawarah: compañía, proximidad y vida compartida.
Soy la Luna de los Lobos; no poseo la lengua de los seres humanos para dar testimonio. Todo lo que digo es un aullido sobre Trace of The Tide, y todo lo que escuchan es un lamento por las casas que desaparecieron y por los nombres que las olas se tragaron sin lograr tragarse su huella.